Hay una intensa llama de fuego que vive muy dentro de nosotros, una llama que nace y crece por quien nos atrapa en sus palabras, que va más allá del gusto, más allá del sentimiento y de la razón. Indescriptible. Sintomas de un capricho.
Una atracción que nos limita, un sentimiento distante a las fronteras que tiene el amor, una enfermedad con antifaz que nos disfraza de sinceridad y, nos entrega a alguien sin pensar.
Es un fuego consumidor que nos hace estar enamorados de alguien, pero no del amor. Es creer que amamos sin saber amar. Es luchar por alguien que tampoco piensa igual. Es la flama que crece con una mirada y nos abraza a ojos cerrados, pero en vez de apagarse, nos consume en cenizas de pasión. Y revive constantemente.
Maldita obsesión, que contigo de por medio no me dejas entregar el corazón.
Una atracción que nos limita, un sentimiento distante a las fronteras que tiene el amor, una enfermedad con antifaz que nos disfraza de sinceridad y, nos entrega a alguien sin pensar.
Es un fuego consumidor que nos hace estar enamorados de alguien, pero no del amor. Es creer que amamos sin saber amar. Es luchar por alguien que tampoco piensa igual. Es la flama que crece con una mirada y nos abraza a ojos cerrados, pero en vez de apagarse, nos consume en cenizas de pasión. Y revive constantemente.
Maldita obsesión, que contigo de por medio no me dejas entregar el corazón.

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